¿Quién soy y cómo me vendo?

 

La comunicación, desde lo más básico, es el intercambio de ideas entre dos personas o más que parte de un mensaje que va hacia un receptor, lo toma el emisor, y este devuelve una respuesta; un feedback muy distinto al de informar donde solo se envía un mensaje pero no se obtiene respuesta.

Partiendo de lo elemental, debemos saber que entre los humanos nada es fácil aunque así se quiera vender; el proceso de entenderse, acoplarse, establecer diferencias y compartir semejanzas es un proceso complicado de comunicación que se da, principalmente, en estructuras jerárquicas evidentes en organizaciones. Tan complejo es, que existe la comunicación organizacional, que debe de transmitir de forma alineada y en dos vías tanto a stakeholders internos o externos.

Muchos dirán que no es nada nuevo el tema o que tiene lógica que las empresas tengan un sistema de comunicación. Lo curioso del tema es que ahora está de “moda” y mucho tiene que ver la evolución de los medios de comunicación, redes sociales y plataformas digitales. Es necesario ajustar los procesos comunicacionales a la innovación que imponen, no sólo los equipos electrónicos sino también las formas en que hoy el ser humano busca informarse pero también expresarse. En resumen, es ese entender el cómo llegarle a nuestros empleados, clientes, proveedores,  aliados, reguladores, competidores, comunidad, etc, para captar su atención y asegurar que lo dicho llegue con garantía de respuesta positiva hacia la empresa.

La organización tiene niveles y esos niveles van desde la educación hasta las responsabilidades y funciones dentro de la compañía aunque el objetivo siempre será, lograr el compromiso de los colaboradores en los puntos que, como conglomerado, se necesite. De allí que la principal función de la comunicación, a niveles de organizaciones, es conocer los objetivos que abracen la totalidad de la empresa y sólo así será posible obtener resultados a favor del desarrollo de la estructura.

Como les decíamos al principio existen dos  niveles de comunicación; la interna y la externa y aunque sean diferentes intereses, deben trabajar en conjunto para que funcionen. En la interna, la empresa fomenta la creación y mantenimiento de las relación entre los niveles de la estructura organizacional. Aquí es de vital importancia dar a conocer a la empresa en su interior; quiénes son los directivos, sus departamentos, fusiones, logros, manuales de estilo y de trabajo. Ese aplauso a las buenas prácticas o el llamado de atención ante las falencias.

Hay que recordar que la organización es definida desde el ámbito público, privado y comunitario como un sistema complejo de redes que tienen contacto día a día entre sí porque así lo necesitan y su prioridad es hacerlo de una manera clara, responsable y eficaz; es una puesta en escena donde la convivencia perenne debe ser sustentada en la mejor y mas clara comunicación entre sus miembros pero siempre entendiendo sus características particulares capaces de formar un ecosistema de trabajo. Algo imposible si no existe esa comunicación interna que permita darles a conocer que tienen un vecino con quien conviven, trabajan y se comunican.

¿Por qué decimos que deben trabajar de manera conjunta la comunicación interna y externa? Porque sin saber quiénes somos por dentro no podremos vendernos o darnos a conocer por fuera. No puedo tener un cliente si no sé qué soy, qué ofrezco ni establezco mis diferencias con la competencia para demostrar que soy el mejor, el más organizado; el de mejor estructura y comunicación que dará pie a generar confianza a futuro hacia los demás.

Debo traspasar mis fronteras como empresa porque no si bien soy un individuo como organización, debo entender que afuera existe un mercado que guarda en su memoria, los mensajes que recibe a lo largo de los años, de las marcas y sus anuncios en televisión, noticias en prensa, publicaciones en Facebook, Instagram, Twitter ocualquier red social. Mensajes que lo llevan a elegir un determinado producto o servicio que no es más que el punto final de nuestra empresa. Sea un jabón, un vehículo o una asesoría, todos existimos para vender lo que hacemos y lo que somos; al final, siempre será esa relación que dará una opinión publica sobre nosotros.

Aquí debemos estable un punto y es que si bien buscamos darnos a conocer gracias a la información que enviamos a los stakeholders, también se establece una búsqueda y recolección de datos o de lo contrario sería imposible saber lo que necesita la sociedad externa que nos rodea. Algo que también debe buscarse en la comunicación interna si queremos que nuestros “empleados” se sientan parte de la empresa y si queremos la fidelidad de nuestros consumidores. Los números, al final, serán la respuesta al si hacemos bien nuestro trabajo o por el contrario, no sabemos comunicarnos entre nosotros y menos con el mundo que nos rodea.

¿Sabes quién eres y cómo venderte? Búscanos para identificar juntos tu ADN Corporativo